viernes, 24 de julio de 2009

Ideas Ganadoras de "100 ideas para el Ávila"


Hace una semana fueron premiadas las 20 mejores ideas para el parque nacional, en el concurso promovido por la Alcaldía Metropolitana. La actividad hizo que más de 400 personas, caraqueños o no, enviaran propuestas. En una publicación recopilarán las 100 más destacadas. Aquí se exponen las visiones enviadas por una galipanera, un ex concursante del reality show Robinson, la gran aventura, un arquitecto y dos hermanos. Ellos relatan la experiencia que los une con el símbolo de la capital Montaña para la juventud galipanera


CORTESÍA DE LOURDES DENIS SANTANA
Lourdes Denis Santana vivió el cambio del pueblo de Galipan con la explotación del turismo

"No había luz eléctrica. Todas las carreteras eran de tierra: en verano puro polvo y en invierno un pantano. No había cocina ni nevera, nos alumbrábamos con velas y lámparas de kerosén. Tengo 13 hermanos y vivíamos de las flores y del durazno. Cerca del hospital Luis Razzetti amarraban las bestias y descargaban los productos en la ranchería para vender en los mercados. Mi abuela nos contaba de fresas grandotas que crecían de forma silvestre".

Ese fue el Galipán que conoció de niña Lourdes Denis Santana y del que poco queda ahora, que tiene 60 años de edad y es educadora.

Revertir el desajuste que trajo el turismo a un pueblo de poco más de 2.500 habitantes, es el hilo que une las 12 propuestas que envió al concurso organizado por la Alcaldía Metropolitana, 100 Ideas para el Ávila.

"Galipán no estaba preparado para la dinámica que se dio con la reactivación del teleférico y el flujo turístico que eso trajo".

Mejorar los servicios, construir una maternidad, recuperar un viejo puesto de guardaparques, que está en ruinas, y reparar los múltiples miradores de la zona, son algunos de sus planteamientos para preservar la montaña.

Sin embargo, fue premiada por sugerir la creación de una fundación que se ocupe de la formación deportiva y cultural de los jóvenes galipaneros.

"Con la explotación del turismo los muchachos sólo están preocupados por hacer dinero. Entonces, trabajan haciendo transporte en caballo, en los rústicos y, ahora, en motos. Muchos lo que hacen es copiar el hábito de los adultos de beber".

Denis hizo entrevistas en su comunidad y encontró que niños y adolescentes requieren lugares para practicar deporte y centros de formación cultural. "Ojalá un día pueda haber una estudiantina galipanera, por ejemplo", señala.


La cartografía puede ser un deporte extremo
ALEXANDRA BLANCO
Edgar Cerezo entrena en el Ávila tres veces por semana

En una bolsa recopila los viejos mapas que editaba la Pdvsa de antes, guías de todo el país.

Detrás de la computadora hay rollos de planos y fotos aéreas del país. En el CPU guarda el trabajo de ocho años de pasión y entrenamiento en los caminos de los parques nacionales y en la técnica de la cartografía.

El publicista Edgar Cerezo tiene trazados en papel los caminos del Ávila, y con la ayuda de un software gratuito de la NASA los puede levantar en tres dimensiones, una versión que, con la ayuda de un equipo GPS, disipará la angustia del extravío a los excursionistas.

"Hay que tomarse en serio la montaña. La gente se confía mucho en el Ávila". Llevó esa concepción al concurso 100 Ideas para el Ávila, cerro por el que comenzó a interesarse desde que se convirtió en su paisaje cotidiano, mientras estudiaba bachillerato en el colegio La Salle. Editar una versión en papel de la información cartográfica del Ávila y otra en digital es su propuesta.

Cerezo sube tres veces entre lunes y viernes. También lo hace los fines de semana. Es un explorador a tiempo completo: recorre las rutas con frecuencia para actualizar la información sobre tomas de agua, refugios y zonas de acampada. Así lo ha hecho en otros parques nacionales y en las rutas de costering (caminata por la costa) en Higuerote, para las cuales también prepara guías.

Participó en la primera temporada del reality show Robinson, la gran aventura y cada vez que puede emprende un paseo. "Trabajo para mantener a la familia y, luego, para pagar los equipos y los viajes. No me puedo pasar un mes entero en Caracas".


La Cota Mil como un río

ALEXANDRA BLANCO
Para Miguel Carpio Delfino Caracas existe únicamente gracias al Ávila

Está convencido de que el agua limpia de las quebradas del Ávila debe aprovecharse antes de que entre al cauce de las cloacas de la ciudad. El arquitecto Miguel Carpio trazó rayas de colores sobre el plano de Caracas, y en azul remarcó los posibles embalses y pozas que pueden crearse al pie de la montaña.

"La Cota Mil puede ser una autopista de agua, un segundo Guaire, pero limpio", señala.

Para Carpio, el Ávila es lo que hace posible que Caracas sea una ciudad amable. Preservar el cerro como una fuente de vida para la urbe es la esencia de su propuesta: "Los embalses actuales están muy alejados de la ciudad, y requieren de sistemas de bombeo".

También lo plantea como una fuente de esparcimiento. "La Cota Mil ya es un sitio de recreación los domingos, y sería maravilloso que la gente pueda conseguirse una laguna cada tres o cuatro kilómetros".

Carpio ha pensado en la ciudad desde su oficina, con proyectos arquitectónicos privados, en artículos de opinión publicados en la prensa y con su participación en otros concursos. Para el certamen 100 Ideas para Caracas, patrocinado por la Fundación para la Cultura Urbana, propuso llenar de avenidas verdes la ciudad. "Son pequeñas ideas con fuerza. Mientras esperamos que se construya el parque La Carlota, con lagunas y demás, podemos ir haciendo esto, que es un proyecto que pudiera involucrar a todas las alcaldías".


El museo natural más grande

Piden cuentacuentos para conocer las historias de la montaña

En el concurso de ideas para el Ávila, abierto para todas las edades, se premiaron propuestas presentadas por los niños.

Jeremy y Ashley Silva trabajaron para crear el Ávila Museo.


Los pequeños consideran que el lugar puede convertirse en el museo natural más grande que pueda tener la ciudad. Así, proponen adecuar los caminos y difundir una programación de actividades especiales: "Debería haber cuentacuentos que relaten las historias de los caminos del Ávila, de la Silla de Caracas y el indio que murió allí viendo las dos ciudades, y de los árboles, además de clases de pintura ambientalista, para que todos pintemos las bellezas que hay en la montaña. Debería haber guardianes, para vigilar a la gente que fuma y enciende fogatas", señaló Jeremy, de 10 años de edad.

Los hermanos viven en La Pastora y tienen el Ávila presente en sus vidas, aunque reconocen que no lo visitan con frecuencia. Lo que más disfrutan son las panorámicas de la ciudad que pueden tomarse desde arriba y los paseos al pueblo de Galipán, a pie o a caballo. Después del premio, Jeremy, el más extrovertido, dice. "Si no ganaba, me sentía orgulloso por participar. Pero ahora que gané me siento más orgulloso".

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