martes, 23 de febrero de 2010

Relato: 5 Scouts perdidos en la Montaña

Hoy les traigo este relato de 5 scouts españoles que se perdieron en la montaña, pero fueron rápidamente rescatados, gracias a la pericia y previsiones tomadas por ellos mismos. Sirva de ejemplo para quienes acostumbramos excursionar...

Jorge López
El Selvático


«El agua nos llegaba por la cintura»

Cinco 'scouts' descienden un arroyo para escapar del monte Eretza de Güeñes, donde permanecieron cuatro horas perdidos

Lo que empezó como una simple excursión a la naturaleza se convirtió en la pesadilla de cualquier padre. Cinco jóvenes, tres de ellos de 14 años, se perdieron durante la noche del domingo en el monte Eretza de Güeñes. Los conocimientos de montaña de los dos monitores (de 20 y 19 años) y la rápida actuación de los equipos de emergencia hicieron posible su localización poco después de la una de la madrugada, tan sólo cuatro horas después de que se diera la voz de alarma.
Los excursionistas fueron rescatados por la Ertzaintza y Protección Civil ya en el núcleo rural de La Quadra, sin heridas de importancia, pero mojados tras haber descendido la montaña aprovechando el cauce del arroyo Markoleta. «El agua nos llegaba hasta la cintura, pero pensaba que si seguíamos el río acabaríamos llegando finalmente a la carretera», reconoció uno de los guías.
La noche se echó encima del grupo de 'scouts' Egunsenti Gorria, afincado en el colegio La Salle de Deusto. Los cinco jóvenes habían programado una salida al monte encartado que debía finalizar a las seis de la tarde. Un descuido provocó que el grupo abandonara la senda y terminara por extraviarse. «Habíamos tardado mucho en subir y por eso íbamos con retraso. Lo malo fue que estuvimos muy pendientes del reloj en lugar de estarlo del camino», reconoció el monitor del grupo, un joven de 19 años que forma parte de los 'scouts' desde hace diez. «Más o menos organizamos una excursión cada dos o tres semanas, así que no era como si fuera la primera vez que salíamos», dijo.
Su experiencia en el monte fue vital para facilitar el regreso, aunque no impidió que el grupo se perdiera. Viajaban sin otra referencia que la de un libro con las indicaciones más generales del camino. Por eso no pudieron encontrar la ruta de vuelta después de abandonar las sendas forestales. «Ninguno conocía el monte, aunque yo había estado cuando era pequeño», afirmó el joven. No fue el único inconveniente que tuvieron que superar. Además, los móviles no tenían cobertura en el Eretza. «Hacia las nueve uno de los teléfonos encontró la red y llamamos al número 112 para pedir ayuda, pero a los cinco segundos se nos volvió a cortar», relató. Por si fuera poco, la visibilidad se complicó a partir de las ocho de la tarde por culpa de la cercanía entre los árboles.
Para los 'scouts' de La Salle, cuyo distintivo es una pañoleta al cuello con los colores azul y amarillo, la única solución posible era intentar bajar por su propio pie a la carretera, de la que veían las luces a lo lejos. «Como estábamos muy mojados, después de haber caminado por el río, decidimos que no podíamos pasar la noche allí», explicó el responsable del grupo. Y tomaron la decisión correcta, ya que para cuando fueron descubiertos la temperatura era de alrededor de diez grados, pero hacia las tres de la madrugada cayó una helada y los termómetros descendieron hasta el menos uno.
«Pecamos de precavidos»
El feliz desenlace fue posible gracias a que los 'scouts' ya tenían previstas este tipo de situaciones y la ayuda se puso en marcha de forma inmediata. «Preferíamos pecar de precavidos, así que las medidas estaban claras: si noventa minutos después de la hora de llegada no contestábamos al teléfono, nuestros padres tenían que llamar a SOS Deiak», explicó el joven guía. Así lo hicieron, y desde el servicio de emergencias movilizaron un operativo de búsqueda formado por agentes de la Ertzaintza de Balmaseda, además de la brigada móvil y la unidad canina, personal de Protección Civil de Alonsotegi y Balmaseda, Base Gorria y miembros de la DYA.
«También vinieron a colaborar varios padres, incluso de los chavales que no habían ido a la excursión», advirtió el monitor. De hecho, el grupo de excursionistas de catorce años está formado por una decena de jóvenes, si bien siete de ellos no pudieron acudir a esta salida por diversas causas. «Con un grupo más grande igual hubiéramos tardado mucho más», dudó el monitor, que espera haber aprendido la lección. «En el monte no te puedes confiar», sentenció.



FUENTE: EL CORREO

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