sábado, 3 de septiembre de 2011

Un Caimán en Valencia



 Pepito. Ese es el nombre que los pobladores de los alrededores del río Cabriales en Valencia, Carabobo, le pusieron al cocodrilo de tres metros de largo que se pasea por su cauce.

Ernesto Boede, veterinario, miembro del grupo de especialistas de cocodrilos en Venezuela y quien trabaja en el Programa de Conservación Nacional del Caimán del Orínoco, explicó que este animal tiene más de cinco años en el río Cabriales por lo que supone que llegó a este afluente debido a una compra ilegal y que gracias a la crecida de los ríos, causados por las lluvias, ahora se trasladó a una zona más poblada razón por la que se ha dejado ver mucho más que antes.

Resalta que este no es su zona geográfica natural por lo que es necesario sacarlo de ese río con equipo especializado.

Pepito es un Crocodrylus Intermedius, popularmente conocido como Caimán del Orinoco. Esta especie se encuentra en peligro de extinción y su hábitat natural se ubica en las zonas de la cuenca del río Orinoco, llanos venezolanos y en los llanos del Arauca del Vichara en Colombia.

El especialista explica que en su hábitat natural no quedan más de 2000 ejemplares silvestres de esta especie.

"En el río Capanaparo existe una población de 150 animales adultos y en el río Cojedes existen 200. En lo que era el Hato El Frío se estima que hay 25 hembras reproductoras. Estas son las únicas poblaciones autosustentables que hay", señala Boede.

Un caimán del Orinoco puede llegar a vivir 80 años con facultades reproductivas, pero debido a la caza indiscriminada, la cual es su principal amenaza, su promedio de vida llega hasta 50 años.

"Un animal que llegue a los tres o cuatros metros está propenso a ser cazado. Además en el río cuando son pequeños tienden a ser depredados por los caimanes adultos, las babas, grandes bagres, toninas, águila pescadora, águila cangrejera entre otros y los huevos también son altamente demandados por los humanos que inclusive los venden", comenta Boede.

Regresar a su hábitat

Una vez rescatado, las autoridades piensan trasladar a Pepito al Acuario de Valencia, decisión que a Boede no le parece la más idónea.

"El Acuario de Valencia no tiene las condiciones para mantener a este animal. No tiene las condiciones porque este cocodrilo es un animal silvestre, bellaco, arisco, salvaje. Su cuidado no es complicado, pero sí de cuidado", dice el veterinario.

El especialista aconseja que lo mejor para este espécimen es liberarlo en las aguas del río Capanaparo o Cojedes donde existen poblaciones de caimanes para que pueda reproducirse.

"Ese animal no debe ir a cautiverio, con los pocos caimanes adultos que quedan en el país este animal tiene un alto valor genético para la preservación de la especie", sentencia el médico Boede.

FUENTE: EL UNIVERSAL

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