viernes, 16 de marzo de 2012

Hoy se cumplen 34 años del fallecimiento de Renny Ottolina

Con Renny quedó sepultada, para muchos, la esperanza de una Venezuela mejor, pues su muerte truncó, además de su vida, sus anhelos presidenciales.

- Maiquetía, aquí diez diecinueve papa. Me encuentro a novecientos pies de altura. Solicito autorización para ascender a siete mil quinientos pies en la línea de la costa. Tengo plan de vuelo VFR.

- Autorizado diez diecinueve papa. Avise posición a la altura de Los Caracas.

- Entendido. Reportaré posición desde Los Caracas. Cambio y fuera.

Fue ese el último contacto entre el piloto del Cessna 310, siglas YV-1019-P, Carlos Olavaria y la torre de control del aeropuerto de Maiquetía el 16 de marzo de 1978 a las cinco y 15 minutos de la tarde.

Dos minutos antes, el avión había despegado con cinco personas a bordo, y entre ellas estaba el candidato a la presidencia de la República Renny Ottolina, quien se dirigía hacia Porlamar con el fin de continuar con la agenda de su campaña.

Todo parecía marchar normalmente. El anuncio del piloto relacionado con el VFR; es decir, un vuelo visual, indicaba que las condiciones meteorológicas eran favorables.

Sin embargo, seis minutos después de despegar, el YV-1019-P desapareció del radar. Después, no hubo reporte desde Los Caracas.

Sólo un silencio aterrador.

A las 7:00 de la noche ya estaba activada la búsqueda por parte de Bomberos Aeronáuticos, Defensa Civil, Aeronáutica Civil, Ministerio de Transporte y Comunicaciones, Guardia Nacional y otras organizaciones, pues era nada más y nada menos que el animador más famoso de la televisión y candidato presidencial quien estaba en aquel fatídico viaje.

Esperanzas mermadas

Originalmente, se pensaban que la avioneta pudo haber caído en algún punto del mar entre Cabo Codera y la isla de Margarita, pero con el transcurrir de los días las esperanzas de encontrar con vida a los tripulantes fue mermando cada vez más.

Las especulaciones comenzaron a tejerse, e incluso se llegó a afirmar que la avioneta había aparecido, cuando la realidad era que no había ni rastros del avión.

Entre los días 17 y 18 de marzo, 25 aviones y 12 barcos rastreaban la zona con ahínco, y el 19 se intensificó la búsqueda por las zonas montañosas.

La búsqueda estuvo liderada por la Organización de RescateHumboldt, y para ese día un total de nueve equipos, conformados por 54 afectivos se encontraban haciendo todo el esfuerzo posible con el fin de dar con los restos de la avioneta.

Comienza la pesadilla

El 20 de marzo la desesperación estaba haciendo mella en la búsqueda, hasta que a las 3:00 de la tarde los tripulantes de una avioneta avistaron lo que parecía ser un montón de escombros blancos en medio de la tupida vegetación del cerro Las Mercedes, específicamente en La Fila de Los Indios.

Un helicóptero de la Guardia Nacional en el que viajaba Alfredo Anzola miembro del comando de Movimiento de Integración Nacional (MIN) fue puesto al tanto, y en seguida se dirigió hacia el lugar.

Fue el propio Anzola el primero en toparse de frente con la pesadilla que apenas comenzaba: los restos de la avioneta en la que viajaba Renny Ottolina totalmente destrozados.

El rescate de los cadáveres no pudo concretarse ese mismo día por la oscuridad, razón por la que el 21 de marzo, a las 6:00 de la mañana, comenzó la operación de rescate.

La jornada resultó ardua debido al lugar en el que había caído la avioneta. Además, se presentó un retraso debido a la inestabilidad del helipuerto que había sido improvisado en el cerro Naiguatá.

Al final de la tarde, ya habían sido rescatados los restos de Ciro Medina, César Oropeza, Luis Duque y Carlos Olavaria, gracias al esfuerzo de 25 hombres, tres helicópteros y unidades de la Fuerza Aérea Venezolana.

El cuerpo de Renny fue el último en ser trasladado hasta la morgue de Bello Monte, en Caracas. La consternación en toda Venezuela llegó a su punto máximo aquel día.

El número 1 de la televisión venezolana había muerto, y por ello recibió una sepultura de héroe, con el pabellón tricolor sobre su féretro, y una multitud acompañando a sus familiares hasta el Cementerio del Este.

Renny se había ido, pero quedó para siempre su voz profunda y, por supuesto, su eterno silbido que hasta hoy llega a los oídos de todos sus admiradores. Imposible olvidarlo.

Fuentes:
- Renny Ottolina, Vida y Tiempo 1928-1978. Carlos Alarico Gómez
- Hemeroteca Correo del Caroní
Artículo del domingo 16 de marzo de 2008, Diario del Caroní

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