viernes, 29 de junio de 2012

El primer ochomil conquistado: Annapurna (8.091 mts)

El Annapurna era el Pico XXXIX de los topografiados  en la India, y su nombre local es una combinación de dos palabras sánscritas cuyo significado literal es “lleno de comida”. Sin embargo, el nombre también contiene la raíz de otro nombre dado a Durga, la Madre Divina Hindú, consorte de Shiva y, como le dijeron a Maurice Herzog durante su expedición, es más correcto traducirlo como “Diosa de las Cosechas”, es decir, la Madre Divina que nos abastece.

Ubicación del Annapurna en Nepal
El equipo de alpinistas que fue al Annapurna lo formaban Jean Couzy, Louis Lachenal, Gastón Rébuffat, Marcel Schatz y Lionel Terray. Jacques Oudot era el médico de la expedición, Marcel Ichac el fotógrafo y Francis de Noyelle, el oficial de enlace. El grupo estaba liderado por Maurice Herzog, Secretario General del Grupo de Alta Montaña y era ayudado por ocho sherpas a las órdenes del sirdar Angtharkey.

Maurice Herzog
Foto: www.everestnews.com
El grupo salió de París el 30 de marzo de 1950 en avión, llevando consigo tres toneladas y media del más moderno material de escalada de la época, gran parte de la vestimenta estaba confeccionada en nylon, lo mismo que las carpas y las sogas.

La expedición tenía permiso para intentar el Dhaulagiri o el Annapurna. Los franceses dirigieron sus pasos en primer lugar al Dhaulagiri, y pasaron casi un mes explorando sus accesos. La “Montaña Blanca” se les reveló inaccesible y entonces dirigieron sus esfuerzos al Annapurna.

Primero intentaron la arista noroeste (la arista de los coliflores, como la llamaron), pero pronto se dieron cuenta de que los sherpas no podrían atravesarla cargados, por un terreno tan difícil. Por lo tanto la abandonaron y se encaminaron a la cara norte, eligiendo una vía a través de  la relativamente poco pronunciada cara al pie de la Hoz, un glaciar suspendido que bajaba de la cumbre. La ruta hasta la Hoz, en la base del cual se montó el 2 de junio el campamento V, sólo les llevó diez días desde el campo I.

Herzog le ofreció al jefe de los sherpas, Angtharkey, la posibilidad de acompañarlo a la cumbre al día siguiente, pero el ofrecimiento fue declinado por el sherpa, indicando que sentía un principio de congelamiento en sus pies. Así pues, Lachenal y Herzog pasaron la noche solos en la tienda del campo V, a unos 7.500 metros.

En la mañana del 3 de junio de 1950, Herzog y Lachenal se encaminan a escribir otra página de la historia del alpinismo. Al comienzo de la tarde, en palabras de Herzog “un viento brutal nos azota. Estamos … sobre el Annapurna. Ocho mil setenta y cinco metros.” (la altura aceptada hoy día es de ocho mil noventa y un metros).

Por primera vez en su historia, el hombre se erguía en una cumbre de más de ocho mil metros (las primeras expediciones al Everest ya habían superado esa marca, pero no se trataba de la cima de la montaña).

Después de tomar unas fotos, ambos alpinistas emprenden el descenso. Herzog pierde sus guantes y Lachenal sufre una brusca caída. Son auxiliados en el campo V por Rébuffat y Terray, que habían subido para hacer un intento a la cumbre. El estado de Lachenal y Herzog es grave. Ambos sufren congelamientos severos en sus pies y Herzog también en sus manos.

Detrás del campamento, el Annapurna.
Foto: www.bluesagetrekking.co.uk
Al día siguiente continúan bajando y deben pasar la noche en una grieta, con un solo saco de dormir para cuatro. Un alud cubre la grieta donde se refugian, y a duras penas pueden salir con vida. Casi todos ellos presentan los primeros síntomas de oftalmia de las nieves y están parcialmente ciegos.

Finalmente, llega el auxilio salvador de Schatz y los sherpas. El médico Oudot atiende los congelamientos de Lachenal y Herzog con inyecciones de novocaína. 

Durante el descenso, un alud arrastra a Herzog y los sherpas que lo acompañaban. Sobreviven también a esto.

La evacuación de la montaña es épica. Llevados en trineos improvisados o en los hombros de los sherpas, los heridos sufren tremendos dolores. 

A través del bosque tropical, en medio de torrenciales lluvias monzónicas, la expedición francesa de 1950 regresa con sus maltrechos miembros a la civilización.Herzog pierde los dedos de las manos y los pies y Lachenal los dedos de los pies. Valía la pena? Dejamos la respuesta en labios de Maurice Herzog: “El Annapurna, hacia el que hubiéramos ido todos con las manos vacías, es un tesoro sobre el cual viviremos…Con esta realización, una página se dobla… Una nueva vida empieza. Hay otros Annapurna en la vida de los hombres…”

Annapurna, Nepal


Bibliografía:

- Annapurna, primer 8.000, de Maurice Herzog.

- Los Techos del Mundo, de Richard Sale y John Cleare.
- Cuadernos del vértigo, de Louis Lachenal y Gérard Herzog.
- Expediciones al Himalaya de Guy Marester.
- Los Conquistadores de lo inútil, de Lionel Terray.
- Montañas de Nuestra Tierra, de Toni Hiebeler.
- Enciclopedia de la Montaña, de Juan José Zorrilla.
- Revista Desnivel número 133: entrevista a Maurice Herzog.
- Revista Desnivel número 168: Annapurna, 50 aniversario.
- Revista Desnivel número 203: biografía de Lionel Terray.

Fuente: Centro Cultural Argentino de Montaña (por Marcelo Lisnovsky)

 

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