miércoles, 11 de diciembre de 2019

Colapso del Sistema de Metro de Caracas: Mi experiencia en un desalojo de tren el 11 diciembre 2019

Hoy 11 de diciembre (2019) me tocó vivir en carne propia el colapso del Metro de Caracas, algo que cientos de miles viven a diario, en mayor o menor medida.




Afortunadamente para mi, apenas uso el metro unas 12 veces al año (contando viajes de ida y vuelta), pero lo vivido hoy me hizo ver el total deterioro, en muchos sentidos, del que otrora fuera el mejor sistema de transporte subterráneo de Latinoamérica.

Mi odisea comienza a las 8:30 cuando llego a la estación de la Hoyada para dirigirme a la estación Miranda, ya que debía asistir en calidad de ponente en un Conversatorio por el 61 aniversario del decreto de creación del Parque Nacional el Ávila (Waraira Repano). Allí tuve que esperar que bajara el flujo de pasajeros dejando pasar un par de trenes antes de abordar el que me llevaría a mi destino.

El tiempo promedio de espera de trenes y de traslado de una estación a otra es, en condiciones optimas, de 2 minutos, lo que se traduce en un tiempo máximo de 20 minutos para trasladarse entre 10 estaciones. Así era cuando como estudiante universitario usaba diariamente el metro (con los viejos vagones). Hoy el tiempo de espera en horas pico puede llegar a una hora en la línea 1 y hasta 2 horas en las líneas 2, 3 y 4 (ésta última es una extensión de la línea 2)


A pesar del retraso en mi espera, aun podía llegar a tiempo con unos 10 minutos de holgura antes de la hora pautada. Al llegar a la estación Parque Carabobo comenzó el primer retraso de un par de minutos, que pasaron a ser 10 en la estación de Bellas Artes, según indicó el operador del tren, debido a un tren que se encontraba detenido en la estación de Colegio de Ingenieros. Al llegar a esta última estación nos encontramos con los pasajeros que había sido desalojados del tren que iba delante de nosotros, lo que provocó que numerosos pasajeros trataran de embarcarse en el nuestro, con el consabido retraso que eso genera ya que todos quieren entrar (aunque claramente no caben) y obstaculizan el cierra de las puertas, impidiendo que el tren continúe su camino. Luego de varios minutos continuamos marcha hacia la estación Plaza Venezuela. En cierto punto en medio de los túneles entre Colegio de Ingenieros y Plaza Venezuela (que se encuentran entre los más largos del sistema) el tren se detiene, unos 10 minutos después el operador apaga el aire acondicionado y luego apaga parte de las luces, lo que incrementó el desespero de los pasajeros quienes, violando las normas de seguridad, abrieron varias de las puertas de los vagones y algunos comenzaron a descender al pasillo o acera que permite la circulación de personas.

Luego de más de media hora y ante la falta de comunicación por parte del personal del metro, algunas personas decidieron salir y comenzar a caminar hacia la estación de Plaza Venezuela. Minutos después se devuelven indicando que no hay paso hacia esa estación y siguen camino hacia Colegio de Ingenieros. A todas estas, y más de una hora después de la falla, ningún personal del Metro de Caracas se había apersonado, dejando en total bando y con un altísimo riesgo a los miles de pasajeros que estábamos a bordo de ese tren. Luego de avanzar un buen trecho, vemos como por fin personal del Metro viene desde la estación de Plaza Venezuela dando indicaciones, pidiendo que retornemos nuevamente a los vagones. Instrucciones iban y venían, no había un consenso sobre lo que había que hacer.

Con un enorme número de pasajeros fuera de los vagones pretendían que éstos regresaran para poder energizar nuevamente la línea y sacar el tren de allí, cosa que no se pudo por varios factores que luego enumeraré. Los ánimos estaban caldeados, un señor mayor a mi espalda casi se agarra a golpes con otros pasajeros, muchas personas desmayadas, otros tantos, incluida una señora mayor, se quitaron las camisas para tratar de soportar el enorme calor reinante, un señor gritaba que esto era parte de las 7 plagas de Egipto, una plaga por cada año de Nicolás Maduro en el poder, los más religiosos cantaban o rezaban, nadie escuchaba las instrucciones del personal del Metro. Poco a poco comenzaron a llegar Paramédicos del Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, de Vías Rápidas, un par de Policías Nacionales, un voluntario del GROEC y personal supervisor del Metro.


En vista de la negativa de las personas a reingresar al tren y dado que éstos se habían ya dispersado en los túneles, se procedió, por fin, a tratar de organizar el desalojo hacia la estación de Plaza Venezuela, que resultó estar apenas a 100 metros de donde estábamos.

Luego de 2 horas y media, yo logré salir a la superficie. Detrás de mi aun quedaban cientos de personas, muchos de ellos de la tercera edad, y varios con pánico de caminar en medio de los túneles. Me imagino que habrán demorado al menos una media hora más en sacarlos de allí, tal vez moviendo el tren luego de haber nosotros desalojados los túneles.

Condensación en el techo del tren
Quiero ahora indicar mis observaciones, desde el punto de vista de rescatista, a lo observado hoy:

  1. El personal del Metro de Caracas demoró más de una hora en llegar a atender la situación dentro del túnel. En una situación de esa índole el tiempo de respuesta no debe ser mayor a 2 minutos, que sería el tiempo que le tomaría llegar desde la estación más cercana hasta el tren.
  2. Los pasajeros, actuando en desesperación y en total desconocimiento de la normas de seguridad, abrieron las puertas de los vagones y salieron a los túneles, arriesgando así sus vidas. Según me explicó un operador, al abrirse las puertas, automáticamente se corta el suministro eléctrico que permite mover los trenes, para evitar males mayores.
  3. Algunos pasajeros no solo se limitaron a caminar por el pasillo (llamado pasarela en términos del Metro) si no que también bajaron a los rieles, aumentando los riesgos de accidente, así las líneas ya no estén energizadas.
  4. Para abrir las puertas, algunos pasajeros la patearon, causando un daño que va en perjuicio de ellos mismos, ya que eso puede significar que ese vagón no pueda usarse en un largo tiempo.  También violentaron las trabas que están colocadas en la pasarela.
  5. Los pasajeros, en parte motivado al desespero de las horas transcurridas, no atendían a las indicaciones del personal del Metro y de los Paramédicos. Esto causó más retraso y más personas heridas. En situaciones de emergencia debemos SEGUIR INSTRUCCIONES SIMPLES, y para ello, debemos escuchar.
  6. Buena parte de lo hoy ocurrido con los pasajeros se hubiese evitado si no se hubiera apagado el aire acondicionado. La falta de aire más el calor causó desespero, desmayos, ataques de histeria,  subidas de tensión arterial, entre otras cosas. No se porqué el operador hizo eso, si es política del Metro de Caracas o una condición del propia sistema del tren (Si alguien tiene la respuesta, por favor hágamela llegar)
  7. Solo una persona del personal del Metro de Caracas tenía linterna, el resto se alumbraba con la luces de sus celulares. Cada operador y trabajador de estación del Metro debe contar dentro de su EPP (Equipo de Protección Personal) con una linterna; Todas las operaciones ocurren bajo tierra. Pensé que tras tantos eventos similares habían aprendido algo.
  8. La actuación de los Paramédicos y de los dos oficiales de la PNB fue excelente, pero insuficiente para la gran cantidad de pasajeros (Los trenes CAF tienen una capacidad "normal" de 2.170 pasajeros, que acá en Venezuela debe llegar fácilmente a 3.000)
  9. Un funcionario de Protección Civil que estaba a bordo del tren no hizo absolutamente nada por colaborar durante la emergencia. (Si lees esto, sabes que tu actuación fue pésima, o más bien, tu falta de actuación)
  10. En no más de 30 minutos desde el inicio de la situación de emergencia, se hubiera podido desalojar el tren si se contara con el personal apropiado y a tiempo, lo cual habrían evitado los heridos (me han hablado de 6), los desmayos y demás crisis.
  11. Uno de los operadores me indicó que el tren que viajaba delante del nuestro perdió tracción, lo que originó su desalojo en Colegio de Ingenieros y su posterior detención en Plaza Venezuela, falla bastante recurrente por lo que veo a diario en redes sociales y escucho de mi personal y compañeros de trabajo. Expertos ingenieros me han indicado que quedan pocos meses, semanas tal vez, para el total colapso del sistema del Metro de Caracas.

Etiquetas y abreviaturas del Metro de Caracas en Twitter

Mientras escribo esta publicación en horas de la noche, en el perfil oficial del Metro de Caracas en Twitter no hay aun un pronunciamiento  oficial de lo ocurrido hoy, salvo un tuit a las 11:49 am (3 horas después de haberse iniciado la emergencia) indicando que había retraso en la línea 1:



Tal y como lo indico constantemente en mi cuenta de Twitter, las cuentas de redes sociales de los entes estatales son del Estado y no del gobierno, por lo que NO deben ser usadas para publicar asuntos que no correspondan a la razón de ser de ese ente, además tienen el deber de responder las  preguntas/consultas/dudas de los usuarios. La politización enturbia y daña la información, que debe ser VERAZ, IMPARCIAL, OPORTUNA y OBJETIVA.

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