Tormentas geomagnéticas podrían afectar comunicaciones satelitales
La dinámica solar se caracteriza -entre otras cosas- por el aumento y disminución de fenómenos magnéticos de altísima intensidad. En el ámbito visual se puede observar el incremento y descenso del número de manchas solares, las cuales son producto de fuertes campos magnéticos que corren por la fotosfera solar, disminuyendo así la temperatura del gas, originando la llamada "Mancha Solar", explicó.
Según lo predicho, el actual ciclo solar debió comenzar a finales del año 2006, sin embargo, gradualmente se fue retrasando y no fue sino hasta finales del 2009, cuando se observó el esperado "arranque"; esto hace que las predicciones del máximo del Ciclo Nº 24 lo ubiquen en el mes de mayo de 2013, casi tres años más de lo predicho años atrás, puntualizó Torres.
Uno de los indicativos de la actividad solar que más nos pudiera afectar se trata de las llamadas Eyecciones de Masa Coronal (EMC), las cuales consisten en la expulsión a altas velocidades de gran cantidad de partículas elementales de la corona solar, generalmente sobre las zonas activas del Sol asociadas con las manchas.
Estas EMC son conducidas por el viento solar y alcanzan grandes distancias. Las mismas pueden afectar la magnetosfera terrestre, tal como se muestra en la (Fig. 1), produciendo fenómenos como tormentas geomagnéticas, las cuales son perturbaciones del campo magnético terrestre ocasionadas por influencia de dichas corrientes provenientes del Sol.
Asimismo originan Intensas auroras en los polos terrestres (Auroras Boreales y Australes) (Ver Fig. 2). Estas se deben a las partículas de alta energía provenientes del Sol (protones y electrones) que chocan e ionizan los gases de la alta atmósfera terrestre, haciendo que el oxígeno y nitrógeno emitan luces verdosas y rojizas, respectivamente.
Uno de los indicativos de la actividad solar que más nos pudiera afectar se trata de las llamadas Eyecciones de Masa Coronal (EMC), las cuales consisten en la expulsión a altas velocidades de gran cantidad de partículas elementales de la corona solar, generalmente sobre las zonas activas del Sol asociadas con las manchas.
Estas EMC son conducidas por el viento solar y alcanzan grandes distancias. Las mismas pueden afectar la magnetosfera terrestre, tal como se muestra en la (Fig. 1), produciendo fenómenos como tormentas geomagnéticas, las cuales son perturbaciones del campo magnético terrestre ocasionadas por influencia de dichas corrientes provenientes del Sol.
Asimismo originan Intensas auroras en los polos terrestres (Auroras Boreales y Australes) (Ver Fig. 2). Estas se deben a las partículas de alta energía provenientes del Sol (protones y electrones) que chocan e ionizan los gases de la alta atmósfera terrestre, haciendo que el oxígeno y nitrógeno emitan luces verdosas y rojizas, respectivamente.
Pueden también afectar los sistemas de distribución eléctrica en latitudes altas, como sucedió en el año 1989, cuando una poderosa tormenta geomagnética destruyó los transformadores que alimentaban a gran parte de Canadá.
Igualmente ocasionan alteraciones en los sistemas de control de altitud de los satélites y, en el peor de los casos, pueden dañar sus computadoras. También incrementan notoriamente los niveles de radiación que reciben los pasajeros de aerolíneas comerciales que vuelen a latitudes geográficas altas (radiación equivalente hasta 100 radiografías).
Las EMC también pueden producir errores significativos en los sistemas GPS, tan usados hoy en día, y ocasionar los consiguientes percances de toda la tecnología que de ellos depende.
Durante las tormentas geomagnéticas pueden ocurrir interferencias y bloqueos en los satélites de comunicaciones, originando fallas y caídas en telefonía, televisión e Internet. De igual manera, los astronautas se ven expuestos a elevadas dosis de radiación peligrosa para la salud, detalló el divulgador del CIDA.
Desde el tardío inicio del nuevo ciclo de actividad a finales del 2009, se han registrado algunas importantes tormentas geomagnéticas de origen solar, particularmente, los días 5, 6 y 12 de abril de este año, cuando se produjeron tormentas geomagnéticas fuertes de magnitud G3, las cuales tienen el potencial de afectar ligeramente los sistemas eléctricos y las comunicaciones en general.
Estas tormentas se originaron específicamente por la radiación proveniente de fulguraciones (Fig. 3), y EMC asociadas a la mancha solar 1060, ya desaparecida.
Igualmente ocasionan alteraciones en los sistemas de control de altitud de los satélites y, en el peor de los casos, pueden dañar sus computadoras. También incrementan notoriamente los niveles de radiación que reciben los pasajeros de aerolíneas comerciales que vuelen a latitudes geográficas altas (radiación equivalente hasta 100 radiografías).
Las EMC también pueden producir errores significativos en los sistemas GPS, tan usados hoy en día, y ocasionar los consiguientes percances de toda la tecnología que de ellos depende.
Durante las tormentas geomagnéticas pueden ocurrir interferencias y bloqueos en los satélites de comunicaciones, originando fallas y caídas en telefonía, televisión e Internet. De igual manera, los astronautas se ven expuestos a elevadas dosis de radiación peligrosa para la salud, detalló el divulgador del CIDA.
Desde el tardío inicio del nuevo ciclo de actividad a finales del 2009, se han registrado algunas importantes tormentas geomagnéticas de origen solar, particularmente, los días 5, 6 y 12 de abril de este año, cuando se produjeron tormentas geomagnéticas fuertes de magnitud G3, las cuales tienen el potencial de afectar ligeramente los sistemas eléctricos y las comunicaciones en general.
Estas tormentas se originaron específicamente por la radiación proveniente de fulguraciones (Fig. 3), y EMC asociadas a la mancha solar 1060, ya desaparecida.
Así mismo, con estas tormentas se han podido observar hermosas auroras polares hasta en latitudes de 40 grados norte y sur en lugares del norte de Europa y USA o Nueva Zelanda en el sur, señaló.
Afortunadamente en los países ecuatoriales, estas perturbaciones son poco notorias, sin embargo, en lo referente a las comunicaciones, si nos encontramos expuestos, ya que en la actualidad las mismas son en su mayoría satelitales.
Así, en los años venideros notaremos un aumento de la actividad solar hasta alcanzar su máximo predicho en mayo del 2013, el cual en un principio se pensaba que iba a ser más intenso que el anterior, pero según las últimas estimaciones será más bien moderado, resaltó.
Los docentes interesados en transmitir estas informaciones de manera pedagógica a sus alumnos, pueden contactarnos al correo etorres@cida.ve , a fin de sugerirles divertidos experimentos y trabajos de laboratorio sobre la importante relación Tierra-Sol y el clima espacial./Prensa Cida/Rafael Castellano.
FUENTE: CIDA (Centro de Investigaciones de Astronomía "Francisco J. Duarte")
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